temes

22 de gen. 2017

LA VOLADORA


Passen els anys i segueixo igual, mateixos ritmes, mateixos temps, tan és que entreni molt com poc, cansat o descansat...Cursa La Voladora, 10000 bastant plans per Torelló. 39:38, a 4:56 i patint una mica bastant cap al final.

23 de des. 2016

MI SPARTATHLON



Muchos kilómetros y horas de entreno, muchas horas de correr y correr, con calor, cansado, día tras día, mucha ilusión en un sólo proyecto, la Spartathlon me había absorbido completamente.
No había día que no visualizara mi llegada a Esparta, cada día, sin tregua.
Cada día recorriendo las carreteras griegas con la imaginación, lentamente, soñando el momento de poder por fin correr como Filípides y llegar a los pies de Leónidas y formar parte de la historia misma.
La última semana antes de partir, pasé un resfriado que me dejó muy débil y sin energía, más que nada fue mental, porque el entrenamiento ya estaba hecho, o por lo menos, yo creía que estaba hecho. O puede que no. 
Estos últimos días todo eran dudas, me daba miedo no estar a la altura de un evento de tal magnitud, pero tampoco tenía a quien recurrir, eché de menos la figura de un entrenador o de un coach o alguien que me garantiza el éxito, pero esto no existe, ya lo sé, sólo contaba con mis recursos como corredor y como persona. Todo el mundo me animaba y me deseaba suerte y yo por dentro pensaba en lo acojonado que llegaba a estar...

Y por fin llegó el día, no me lo podía creer, estaba en la línea de salida de la Spartathlon, la carrera que había soñada durante años. Aquella noche dormí poco y mal, como siempre los nervios me traicionaron. Llevaba dos días en Grecia, respirando y viviendo el ambiente de esta gran carrera, haciendo los preparativos, compartiendo con otros corredores impresiones y estrategias de carrera. Había corredores que lo llevaban todo bajo control: los puntos kilométricos, avituallamientos, tiempo de corte, desniveles... todo controlado. Y yo que casi no me lo había mirado ...
Yo soy de los que se deja sorprender, sólo sabía que la carrera eran 246 km y con una subida de mil metros en el kilómetro ciento y pico más o menos y poco más, soy un desastre en ese aspecto.  Correr al fin y al cabo es un acto emocional y las matemáticas no son mi fuerte. Todo el tema logístico lo dejé en manos de mis ayudantes, Mia y Lidia, que hicieron un trabajo excepcional.
Yo sólo sabía que estaba dispuesto a darlo todo, me dejaría la piel. Correría hasta que no pudiera más, controlando el ritmo y hasta donde llegara, y un poco más y quizás más allá y quizás incluso, mucho más allá, donde nunca  he estado...

Salida, con la acropolis al fondo.

La salida desde la Acrópolis de Atenas es espectacular, cientos de corredores de todo el mundo dándose ánimos, haciéndose fotos y deseándose suerte. Yo no soy muy dado a todas estas cosas, más bien me da por concentrarme conmigo mismo, mirando en mi interior e intentando aislarme un poco de todo, puedo parecer hosco y distante pero necesito hacerlo así, cuestión de carácter...
Por fin salimos. Son las siete de la mañana y todavía es de noche, me encuentro muy bien, me ha pasado el dolor de cabeza de estos últimos días y todas las molestias musculares y articulares han desaparecido. Me siento muy extraño, parece que tenga que hacer algo muy excepcional  o diferente, pero al final lo único que tengo que hacer es correr. Correr y nada más y de eso ya sé, ya lo creo...
 Me dejo llevar y empiezo a disfrutar, todos estos meses de preparación, todos los nervios y tensiones por fin desaparecen y fluyo, floto, casi como volar. Sé que vendrán momentos muy duros y que será muy largo, pero ahora mismo no quiero pensar.
Los primeros kilómetros los hago con Jordi, un gran corredor que hace poco terminó una carrera que atraviesa todo el Pirineo, vamos hablando todo el rato de sus aventuras y me pasa el tiempo muy rápido, el ritmo es muy cómodo y aunque sé que falta muchísimo a mí me parece que vamos muy lentos. Hacia el kilómetro diez mas o menos lo dejo y emprendo esta aventura en solitario, y digo en solitario porque entre japoneses, finlandeses, búlgaros y mi inglés ...
Pasamos calles y más calles, semáforos, cruces, coches ... la gente va a trabajar y todo el mundo anima, se nota que los griegos conocen la carrera de cada año y todos colaboran. 

Ahora ya si que estoy totalmente metido en carrera, corriendo muy cómodo y disfrutando de poder estar aquí, me siento un privilegiado y el sentimiento del público es de respeto y admiración.

Paso el maratón en cuatro horas y cinco minutos, algo más de lo que tenía previsto pero vaya, de momento todo va muy bien y marcha sobre ruedas. Aquí me esperan Mia y Lidia pero no necesito casi nada la verdad, el próximo avituallamiento para poder recibir asistencia es en el kilómetro ochenta y uno y para allá que me voy ...
A partir del kilómetro 50 empiezo a notar un poco el cansancio, he visto gente que caminaba ya en el kilómetro treinta y yo de momento no lo quiero hacer. Quiero pasar los tiempos de corte con suficiente margen, para ir tranquilo después si la cosa se tuerce. La temperatura es bastante agradable aunque el sol pica, y con ganas.
Pienso en la gente que me ha apoyado en esta aventura, y sobre todo, pienso en mi familia, siento su fuerza y ​​energía en la distancia, no los puedo defraudar. Vamos, Esparta me espera!
Hacia el kilómetro 70 siento una molestia en un dedo del pie y creo que es una ampolla, llevo zapatillas de repuesto y estoy deseando llegar ya en el km 81 para poder descansar y cambiarme. De hecho, estoy bastante cansado pero de ánimos y energía estoy a tope.

llegada al km 82 con Paris Canals
Llego al avituallamiento junto con Paris, gran corredor y compañero de habitación, voy bastante tocado pero tengo todavía una hora y media de margen del tiempo de corte. Estos últimos kilómetros me han hecho sufrir considerablemente y tengo la primera crisis. Mia y Lidia me tienen preparada una silla y nada mas llegar, me siento, como, me cambio de ropa y zapatillas y veo una ampolla debajo de una uña que da miedo. No pasa nada, venga gas, que aún falta mucho.
Salgo del avituallamiento totalmente renovado y sigo corriendo, horas y horas, aunque ahora no quiero caminar, sé que lo tendré que hacer cuando empiece la zona de la montaña. De vez en cuando me da por hacer cálculos; que si ritmo, que si kilómetros que me faltan, horas ... buf, mejor no pensar en ello. Se trata de poner un pie delante del otro, nada más, dejarse llevar y siempre avanzar, poco a poco, y tener paciencia.
Para mí correr, es algo más que una actividad física, es un viaje hacia mi interior, una forma de pensamiento en forma de acción, una manera de vivir a cada paso, intensamente. Y eso es lo que me empuja y me da fuerza para continuar, a pesar de todas las adversidades que me he encontrado y me encontraré.

carreteras Griegas, siempre con vistas al mar. 

Kilómetro 100, algo menos de once horas, voy muy bien de tiempo y muscularmente me encuentro las piernas bastante frescas, pero lo que más me hace sufrir son los pies. Me molesta la planta y ha ratos los laterales, me cambio las zapatillas a menudo y esto me atenúa el dolor un poco, pero no del todo.

En ese punto de la carrera supe que lo que estaba haciendo, era lo que quería hacer. Me sentí un verdadero corredor de ultrafondo, aquel que se sobrepone a las adversidades y además con alegría, cien kilómetros en las piernas y cien más por adelante y cuarenta seis de propina, eran unas perspectivas apasionantes ...

Sufrí una pequeña caída, nada grave.


Empieza a hacerse de noche y con ella empieza otra carrera. La circunferencia delante mío de la luz del frontal como única compañía y un montón de kilómetros por delante. Tengo ganas de que llegue la subida, por lo menos para que cambie algo.
La carrera tiene setenta y cinco avituallamientos, la distancia entre ellos es de dos, tres, cuatro, o como mucho seis kilómetros, esto hace que a menudo pueda coger agua y comer algo. De estos setenta y cinco hay nueve en los que puedo recibir asistencia y la verdad es que se agradece muchísimo saber que hay alguien que está pendiente de mi, que te lleva lo necesario, te anima y te apoya.
kilómetro 124, llevo catorce horas y media, voy muy bien, estoy haciendo un carrerón , pero en el fondo, muy dentro de mí, todavía tengo la incertidumbre del que no sabe lo que le espera. Esto es muy, muy largo y hay que tener mucha paciencia, no perder la fe en uno mismo y seguir corriendo.

Empieza un largo camino polvoriento que me deja los pies aún mas destrozados, las piedras y el polvo me entra en las zapatillas y me roza por todas partes. No paro de sacármelas, me las aprieto, ahora las aflojo, ahora las vuelvo a apretar... estoy sufriendo mucho de los pies y no me gusta, sé que en estas condiciones no llegaré muy lejos, pero yo no paro, eso si que no, venga va!

Y finalmente empieza la subida, había oído hablar de ella y realmente no me defraudó... una larga carretera que sube hasta un collado, y luego más arriba todavía, veo las luces arriba del todo y solo de pensar en lo que tengo que subir me aterra. Sube sube y sube, caminando, paso lento, pesado. Hace frío y me pongo  la camiseta térmica y los guantes y noto, con  cada paso, como pierdo la energía. Me cuesta mucho avanzar, tengo sueño, se me cierran los ojos, hago zig zag  y me duermo de pie, estoy hecho puré, no puedo con mi alma.
 A llegado la hora en que el ultrafondo te regala estos momentos tan mágicos, aquellos en los que has de sobreponerte sí o sí, como sea, y seguir luchando, no hay otra, me encanta...

Kilómetro 146. Llego arriba el collado totalmente exhausto, Mia y Lidia me cuidan como a un niño, me cubren con mantas y les digo que necesito dormir, sólo unos minutos, pero soy consciente de que si me abandono ya no me levanto. Cierro los ojos solo unos minutos y me digo a mis mismo que no he llagado hasta aquí para ahora dormirme. Me tomo dos vasos de sopa, un gel y una pastilla de cafeína y después de unos minutos luchando contra el sueño y con mi fuerza de voluntad, sigo arriba, haciendo un esfuerzo sobrehumano pero con determinación.


En este punto la ayuda de Mia y Lidia fue decisiva y determinante, sé que sin ellos hubiera abandonado, no tengo ninguna duda. Subestimé un poco el desnivel de la carrera y llegué muy justo, pero ellos entendieron perfectamente mi estado, me apoyaron y dieron lo que me hacía falta, y es que no hay nada mejor que la amistad para sobreponerse a estas situaciones. Recuerdo las palabras de Mia antes de partir: ahora cogetelo con calma eh? poco a poco y ya verás como te encuentras mejor.
Y así fué, subí toda aquella montaña, el monte Partenio, con pasión, adelanté tres o cuatro corredores y me volví a sentir algo más que una piltrafa humana ...

Muerto en vida...
Una vez arriba empieza una bajada con una pendiente considerable, llena de piedras y larga, muy larga. Bajo muy despacio, primero, para no cargar los quádriceps en exceso y segundo, porqué no me quiero caer. La cosa pinta bastante bien, sólo tengo que ir haciendo como hasta ahora y eso ya lo tengo ...
mentira! falta mucho todavía, es de noche, estoy cansado y me duelen mucho los pies. Pero en lo mas profundo de mi ser, lo estoy disfrutando, estoy corriendo la ultramaratón más importante del mundo, la madre de todas las carreras y todavía estoy vivo y sigo en carrera, mientras me quede una brizna de energía seguiré y ahora mismo, mantengo la ilusión y el entusiasmo que me ha llevado hasta aquí todavía intacto.

Kilómetro 162, llevo veinte y tres horas justas. Tengo frío. Sigo vivo.


Avituallamiento en plena noche, recuerdo unos pinchos al limón que me trajo Lidia...

Hace una fría noche y tengo que parar a abrocharme las zapatillas porque noto que me están rozando en los talones, pero me da pereza porque me tengo que quitar los guantes. Finalmente lo hago y, durante un par de horas voy mucho mejor, pero luego me doy cuenta que me aprietan demasiado y todavía me duelen más los pies. 
Se está haciendo de día, hay una espesa niebla que enrarece todo el ambiente y sigo con la tontería del pie, parece como que se me haya roto un tendón o algo así, el dolor es terrible. Empiezo a caminar apoyando el pie por la parte de afuera, pero se me hace insoportable el dolor. Queda todavía diez kilómetros para llegar al punto de asistencia y eso me está matando. Ahora mismo correría pero no puedo, el pie me quema y a cada paso es como un martillazo.

Veo como la carrera se me escapa, ay madre mía que no llego, ay que no termino. Pero no. Llego finalmente al avituallamiento, a duras penas, roto por dentro y con los pies destrozados. Me cambio nuevamente de zapatillas y la cosa mejora muchísimo. Vamos David, que todavía estás en carrera!, los ánimos de mis ayudantes valen por mil y yo voy pasando por todos los estados anímicos. Paso de la miseria más absoluta y arrastrarme, a correr a buen ritmo y con optimismo, exultante.
El correr estas distancia ya las tiene estas cosas, conozco bien esa sensación, en cualquier momento la cosa se tuerce y parece que te vayas a morir, y poco después, te sientes  superman.

Empieza un nuevo día y con el, nuevas sensaciones, pero todavía estoy haciendo lo que hacía ayer, el paso del tiempo es un misterio, a veces parece que lleve sólo un rato corriendo y ahora mismo parece que lleve una vida entera. Ya no sé que me pasa, me siento extraño, falta mucho y me duelen tanto los pies que sólo quiero parar de andar de una vez. Pero no lo haré. Llegaré aunque sea de rodillas, esa es la actitud.
Es curioso como la voluntad modula los pensamientos y los pensamientos hacen las acciones y ahora vuelvo a correr, y con muchas ganas. El caminar es para los débiles y yo soy fuerte, quiero ser fuerte. Dale caña otra vez David!

Kilómetro 200, me quiero morir, estoy reventado y voy fundidísimo, tengo mucho sueño y no puedo más. No puedo. Me tumbo en el suelo y sólo quiero dormir, dormir y dejar de sufrir de una vez. Mia me recuerda algún abandono de alguna otra carrera y me hace ver que abandonar no es una opción, hay que seguir, si o si. Dentro de mí, guardo todavía una pequeñísima gota de energía y me vuelvo a levantar y sigo, aunque parezca imposible, sigo.
Me pregunto a mí mismo si cruzar estas líneas vale la pena, ¿donde esta el límite ?, ¿dónde está el puto límite? El límite lo pongo yo, así de sencillo, y así de difícil.


A solo 24 km de Esparta, reír para no llorar...

Venga vuelta a empezar. Todavía tengo energía para correr, es un correr muy lento, doloroso, pero el suficiente y necesario para seguir avanzando. El sol brilla con toda su intensidad y hace un calor de mil demonios, me está dando una paliza que la cabeza parece que me vaya a estallar.
Me leen los mensajes de ánimos que me llegan y no puedo más que emocionarme, estoy contento porque sé que no estoy solo en esta aventura, tengo el apoyo de los que me quieren y eso no tiene precio. Me reconforta saber que en el fondo no estoy solo. Esto lo acabaremos entre todos.
La carretera sigue subiendo y subiendo, y luego bajando y bajando y así por todo el tiempo, kilómetros y kilómetros de asfalto que se hacen interminables. Los coches y camiones pasan muy cerca de mi, alguno quizá demasiado, pero ya no me afecta. Voy como un zombi, a paso lento pero con una sola determinación; llegar a Esparta.




Los mensajes de mis hijos...y de mis animales, ha ha ha...

Cuando me faltan 30km empiezo a entrever que esto, tal vez, y digo sólo tal vez, quizás, pueda terminarlo. Se que en cualquier momento puede pasar cualquier cosa y aunque me encuentro relativamente bien y la determinación es de hierro, soy consciente de que estoy en un estado muy vulnerable.

Los últimos kilómetros no se muy bien como fueron, ni tengo muy claro como los hice, tengo una niebla mental y queda todo difuminado, sólo recuerdo un sol que me quemaba la piel y un sentimiento de felicidad al ver que faltaba tan poco y que sería capaz de terminar.

Quedan diez kilómetros chaval, eso ya lo tienes, ahora si que si, lo veo clarísimo, el Spartathlon es tuyo!. Pero no, todavía no, estos diez kilómetros se tienen que correr  y en mi estado esto supone más de una hora y media.

Nueve kilómetros.

Seis kilómetros.

Veo Esparta allí abajo, a lo lejos,  y esto no se acaba nunca, por Dios, nunca.

Dos kilómetros.

Empiezo a correr y de repente se me pasa todo, todo el cansancio y todo el dolor se quedan en nada, sólo corro. La gente aplaude desde los balcones, los coches tocan la bocina, los niños corren a mi alrededor. Se me humedecen los ojos, no lo puedo evitar. Me pongo a llorar como un tonto mientras corro a todo lo que mis piernas maltrechas me dejan, me siento invencible. Estoy en un estado muy dificil de describir en palabras, como en una nube. El último kilómetro lo hago a 03:30, totalmente desbordado por las emociones que me brotan de dentro. Estoy en la última recta y ya veo la estatua de Leónidas allá al fondo. Ostiaaaa, por fin! lo he conseguido! había visualizado este momento mil veces y ahora era real, es real!

He hecho muchísimas carreras en mi vida y he disfrutado de muchísimas metas y llegadas, pero aquella fue realmente especial, la recordaré para siempre. Toqué los pies de Leónidas y me pusieron una corona de olivo, bebí agua sagrada del río Eurotas, me sentí en paz conmigo mismo. Lo había conseguido.









La Spartathlon ha sido un punto de inflexión en mi vida deportiva, una carrera que ha significado un reencuentro con mi yo corredor y mi espiritu más profundo, una experiencia casi mística por los caminos de la historia.
La Spartatlhon es una carrera muy especial, pero a la vez muy normal y para gente muy normal. Me considero un corredor mediocre,  como cualquier otro y esta carrera está al alcance de quien se lo proponga, sólo hace falta determinación y sobre todo mucha pasión y tal vez un poco de suerte. En mi caso tuve el soporte de Mia y Lidia y eso es lo que marcó la diferencia, quisiera agradecer desde aquí su ayuda, ellos también hicieron una carrera de ultrafondo siguiéndome durante un día y una noche. Muchísimas gracias!



Lidia y Mia, mis angeles de la guarda.




Muchas gracias tambien a toda mi famila, por aguantarme todos esos meses de entrenamientos, a mi grupo habitual de entrenamiento, con David kipelio al frente, a Fanàtik por su apoyo logístico, a Marc, mi fisio y a todos que de una manera u otra me dieron animos y confiaron en mi, a todos, muchísimas gracias.
Ya soy espartano!



19 de des. 2016

24 hores d'ultrafons en pista, Can Dragó



Un any més a can Dragó, compartint pista amb grans amics i corredors, en una prova veritablement difícil i apte només per sonats del córrer.

Hi ha dos circumstàncies  en una cursa, en que no s’hi pot fer res, no cal lluitar ni desgastar-se més. Una, es quan apareix una lesió; no val la pena fer-se més mal, és absurd i una retirada a temps és sempre una victòria. L’altre es una fallada de l'organisme, a tots nivells; estómac regirat, nàusees, mareig...contra això tampoc no és pot lluitar. Vaig estar moltes hores així, no trobava la verdadera unió del meu cos amb la meva voluntat, semblava com si jo, no fos jo. Sense poder menjar,  buit, mort.
 Si que vaig tenir algun moment que em vaig trobar bé, i ho aprofitava per apretar, fer una bona tirada tan ràpid com podia, però això encara em desgastava més, i a cada baixada, m’enfonsava més avall.
Aquestes curses no es gestionen així, ja ho sé. Es tracte d’anar  deixant l’energia molt a poc a poc, intentar mantenir un ritme lent però prou ràpid per anar avançant.
Però aquesta vegada no em va sortir, vaig anar a batzegades i a partir de les tres de la nit allò va ser un calvari. Vaig passar les 12 hores amb 115 kilòmetres, que està molt bé per assolir l’objectiu que m’havia marcat, que eren arribar als 200 km, i a partir d’aquí em vaig arrossegar com un cuc. Em va saber greu per la Fina i en Mia que estaven per mi i que es van passar tota la nit sense dormir, si no arriba a ser per ells ja hagués abandonat molt abans.
Va ser molt dur, de les pitjor curses que recordo, ho vaig passar molt malament, no em trobava bé però tot i així seguia corrent, i caminant...
Al final a les nou del matí, quan faltaven encara tres hores, després d’una nit interminable vaig decidir posar fi a aquell patiment amb 176km. Crec que d’haver-me trobat bé hagués pogut arribar als 200, però ara tan és. Vaig fer el que havia de fer, ho tinc claríssim.
En això del córrer ja s’hi ha de contar, moltes vegades les coses no surten com un vol, però em quedo amb una jornada amb gran amics, tot i que jo no estava massa pels demés. Buscava la concentració que em cal per poder córrer millor i a vegades em trobava sol, sol amb un cos que no anava a l’hora i a estones emprenyat amb mi mateix.
A vegades he abandonat en alguna cursa i llavors en la distància i el temps veig que potser hagués pogut seguir. Ahir no era el cas. Amb la salut, no s'hi juga.
Tot i això, em va agradar ser-hi, veure a corredors fer grans marques, lluitant fins a l’ultima gota, amb passió i entusiasme i el que es mes important; sense perdre el bon humor.

Quan marxo de can Dragó cada any, penso que no hi tornaré mai més, que això és de bojos, però l’endemà mateix, ja estic desitjant que passi un any per tornar-hi....som així...

9 de des. 2016

24 HORES




El pròxim dia 16 de Desembre participaré un any més, a les 24 hores pistes de Can Dragó, un prova, aquesta, que m’agrada molt des de que vaig participar per primera vegada fa cinc anys. Aquell any, em vaig quedar amb 168km i em va semblar una cosa duríssima i desmesuradament difícil.
Amb els anys he anat fent més distància i he anat aprenent a gestionar tot això, perquè al final del que es tracta és d’això mateix; de gestionar els propis recursos, habilitats i entrenament, el cansament  i el dolor.
Sempre dic que jo no sóc un esportista, ni un muntanyenc, ni un aventurer, ni tan sols un atleta. Sóc simplement un corredor, en el sentit més universal del terme i allà, donant voltes a la pista durant un dia i una nit, sento com aquest fet pren tot el seu sentit en la intensitat i en la durada. Allà em sento lliure, lliure de córrer tot el que puc i una mica més. No és gens fàcil, us ho asseguro.
Allà s’ha de lluitar únicament amb un mateix, contra el desig de plantar-se, de caminar o d’abandonar, i passades deu, quinze o vint hores és torna una cosa realment  dura.
 Avui he fet l’últim entrenament llarg, 39km amb 3h 10m per la ruta del carrilet que tan bons resultats em va donar per la Spartathlon, i la veritat es que m’he notat fluix, noto la falta de tirades llargues i aquestes ultimes setmanes no han sigut massa bones. A vegades, mentre corro, quan porto més de tres o quatre hores, quan el cansament m’envaeix i les cames comencen a cremar, penso com he sigut capaç de córrer aquestes distàncies... he passat de 100km moltíssimes vegades i de 150 i de 180...  de 200 només una, i em sembla un disbarat, però això és el vull intentar... arribar als 200km
 Per la meva part ho penso donar  tot, potser no arribo rodat com m’agradaria però per intentar-ho que no quedi,  tindré el recolzament de grans amics, corredors i no corredors i espero una bona cursa per tancar l’any, gaudint com sempre del que més m’agrada, córrer.


29 de nov. 2016

ELS MEUS NO 100KM DE LOS ALCAZARES, CAMPIONAT DEL MON, ABSOLUT I DE VETERANS



Anar a un mundial de 100 km no es fa cada dia, de fet, no crec que es torni a repetir, per això em sap greu haver hagut de plegar a tan sols 20 km de la sortida, però sé que vaig fer el que havia de fer, córrer lesionat no té cap sentit.
 Sortida a les set del matí juntament amb l’elit  mundial d’aquesta modalitat. Vaig a un ritme una mica per sobre del que tocaria però molt còmode, entre 4.40 i 4.50m/km. Ens ajuntem amb l’Alberto i anem xerrant, estic a gust, em sento fort i per dins intueixo que sortirà una gran cursa, si més no, he trobat una bona roda per seguir quan les coses es posin xungues.
I al kilòmetre 14...crec, sento una punxada a l’adductor i de seguida veig que aquí s’acaba la meva cursa, segueixo corrent fins al 20, paro, estiro, ho provo però res, és impossible córrer així... Una llàstima perquè crec que estava en condicions de baixar de nou hores, però un altre dia serà... més concretament a l’Abril, al campionat d’Espanya, a Las Palmas...jejeje, això no pot quedar així...

Avui he anat al fisio i m’ha confirmat que no hi ha trencament muscular, és només l’antiga cicatriu que es va “emprenyar”, em deixa més tranquil, però crec que el problema ve de no escalfar bé, de fet, ni bé ni malament. En aquestes proves llargues no ho faig, perquè potser no cal, però el ritme de sortida es prou elevat com per haver-ho de fer, una altre lliçó que m’emporto.

Amb tot, estic content d’haver anat a Los Alcazares, he vist a córrer 100km amb 6 hores 18m...impresionant, he vist un munt  corredors que fan el mateix que jo i això em reconforta i he estat amb amics que he vist a patir i gaudir de córrer aquesta distància, superant-se i lluitant fins al final. He vist l’arribada de veterans de 60 i de 70 anys i algun de 75, esportistes amb tota regla, en una prova duríssima i donant-ho tot. M’he emocionat com mai ho havia fet veient una prova esportiva, brutal.

Però la cosa no acaba aquí, fa setmanes que arrossego molèsties vàries, alguns em diuen que el que haig de fer és parar una temporada, però a mi el cos no m’ho demana, vet aquí. D’aquí a tres setmanes aniré a les 24 hores pista, oi tant!, no sé com estarà l’adductor  i no sé si queda alguna cosa de tot l’entrenament  de l’estiu, però jo ho provaré, que collons. La setmana que ve intentaré un rodatge de 50 km i allà acabaré de decidir.

Vinga, que no pari la festa que són quatre dies...

24 de nov. 2016

100KM


Marató de Caldes  "córre pels que no poden"


Aquestes ultimes setmanes no he pogut entrenar com voldria, primer va ser un petit trencament a l’abductor que em va fer parar gairebé quinze dies i després, una contractura al coll que m’ha deixat mirant a Pamplona tota la setmana. Entre mig vaig fer una marató, és veritat, la única tirada llarga que hauré fet. Amb aquest panorama, anar a córrer un campionat del mon no sé si és el millor, però si alguna cosa he après amb tots aquests any de córrer és que no saps mai el que el cos et pot oferir. A vegades, entrenar més, no és sinònim de millors resultats i a vegades convé descansar .
Malgrat tot, em sento en un bon moment, sé que estic vivint de renda però, dels entrenaments des de la primavera fins a finals d’estiu, i de tot el volum que vaig fer per preparar l’Spartathlon, però la veritat, no sé com anirà.
100 kilòmetres és una distància prou llarga com per rebentar en algun moment, sobretot a partir del km 70-80, tot dependrà del ritme, del dia que tingui, de la metereologia...de la sort...en baixar de 9 hores estaria més que content. Ja sé que es molt agosarat fer prediccions, i no m’agrada, però aquesta vegada ho faré, va.
Quan em vaig inscriure a aquesta cursa ho vaig fer pensant en tenir un objectiu en cas de que la Spartathlon no m’anés bé, seria l’excusa per treure’m l’espina, però mira, com són les coses, tot va anar rodat, així que aquí hi vaig una mica de més a més.
En un principi estava apuntat a la cursa open, però aquest any al estar federat, i al ser un campionat del món, entro a córrer per España. Bé, els que em coneixeu ja sabeu que jo no tinc ni pàtria, ni Déu, ni amo, ni bandera, o sigui que m’és igual córrer per la roja, la amarilla o per la negra. Jo córro per mi.
I al final, sigui com sigui, el que serà serà i si més no, un bon entrenament de cara a les 24 hores pista de can Dragó d’aquí tres setmanes. Aquesta prova li tinc un carinyu especial. Córrer durant 24 hores donant voltes a una pista d’atletisme, intentant fer el major numero de kilòmetres possibles em sembla apassionant, ves quina vajanada, però mira, jo ho visc així. Aquest any intentaré els 200km, i aquest és l’objectiu per tancar l’any,  però en qualsevol cas, el que faré es disfrutar del córrer, en qualsevol distància i terreny.

Som-hi!

20 de nov. 2016

CROS DE GIRONA



20/11/2106, Cros de Girona, 4500m. 16è classificat

13 de nov. 2016

100KM solidaris Caldes de Montbui "Corre pels que no poden"




Sempre que sé d’alguna cursa solidària miro d’apuntar-m’hi, llavors, si puc anar-hi o no ja ho decidiré més endavant, almenys sé, que la meva inscripció no son diners llençats. Feia tres anys que m’apuntava a aquesta cursa i al final no hi podia anar, però aquest any si.
100 kilòmetres, en aquest moment em semblava massa, així que decideixo apuntar-me a la marató.
Porto des de el dilluns entrenant dur, així que l’únic que vull fer és una bona tirada a ritme per tancar la setmana. Però ja se sap...una vegada posats, amb un dorsal... les sensacions son boníssimes, cap molèstia, corro amb moltes ganes i disfrutant al màxim, això s’ha d’aprofitar.
Em poso a 4:15 i vaig marcant tots els parcials a cada volta que fa 2’5 km. Em sento fort, tot i que una marató és una marató i no es pot subestimar mai.
Passo la mitja amb 1h 30m, el circuit fa una lleugera baixada al principi per pujar la part final i la veritat es que es nota, revolts, pedres, arrels... res del altre mon, però que em fan estar atent, no és el mateix que córrer per asfalt...
Cap al kilòmetre 30 em ve la primera davallada però res important, porto 2h 11m i el ritme baixa una mica, sobretot a la pujada. No vull semblar pedant si dic que aquesta marató se’m va fer curta i tot, perquè quan me’n adono només em queden dues voltes, o sigui, 5 km que els faig a tota castanya i exultant, sobretot després de que algú em digui que vaig primer.

Amb els corredors de la marató, dels 100 km, i els del relleus, ja no sé com vaig, em pensava que anava quart, així que subidón i a per totes.
Al final 3h 8m i molt sencer, molt bon temps per a mi, tenint en conte el circuit que era.
Gran cursa a Caldes de Montbui, una cursa discreta, sense pretensions, més enllà de donar un cop de mà per una causa solidària i de passar una bona diada gaudint del córrer i de tots els amics de l'ultrafons.
Próxima parada; mundial de 100km...ai mare...




23 d’oct. 2016

FRENA, BURRO, FRENA...




Quan vaig acabar la Spartathlon, l’endemà mateix, em sentia molt cansat, normal, però aquest cansament va desaparèixer molt ràpid i al cap d’una setmana em sentia totalment recuperat. Tothom em preguntava com em trobava i jo responia bé, molt bé, o això es el que em pensava. ..
De seguida vaig tornar a sortir a córrer i començar a entrenar, i al veure que tot estava al seu lloc vaig prémer l’accelerador i vinga, tiradetes de 15-20 km, sèries, farleck i tot bé, les cames responien i no em feia mal res, estava motivat i amb objectius a la vista. Perfecte.
Una de les coses que m’omplen més d’haver acabat la Spartathlon, és haver-ho fet tot sol. Sí que vaig tenir l’ajuda dels que em feien assistència, dels ànims dels amics i el suport de la família, però el que és la cursa en si, la vaig fer jo sol, sense l’ajuda de cap entrenador, només amb la meva experiència i la meva intuïció, i això per mi té molt valor. Per altre banda, tampoc crec que s’hagi de ser un superdotat, només cal entrenar i, sobretot, creure en un mateix i ho dic des de la humilitat d’un corredor mediocre.
Però és clar, també hi ha el risc d’equivocar-se o de no saber, o no tenir la suficient perspectiva com per fer les coses mínimament bé.
I això és el que m’ha passat.
Crec que he sigut una mica agosarat volent córrer la marató del Montseny avui. És clar, a toro pasao, és molt fàcil dir-ho però jo em trobava bé, he entrenat tota la setmana amb normalitat i he descansat dos dies abans de posar-me a la sortida d’una nova marató.
Les sensacions eren boníssimes, anava molt tranquil, reservant, i sobretot, disfrutant moltíssim, quan de sobte, al kilòmetre dotze, l’abductor a fet crec..
m’han vingut al cap unes paraules d’una persona molt propera: “sigues prudent”, i això és el que he fet. M’he posat a caminar i després de dos kilòmetres, a Sant Bernat, he plegat.
No és greu, segurament deu ser un petit trencament muscular que es cura amb repòs, però el que si que tinc clar és que és un avís, una senyal que em diu que freni, que tingui seny i m’ho agafi amb més calma. Però jo que vols que et digui, sóc així, m’estimo més equivocar-me jo solet que seguir les directrius que marquen el sentit comú. Ara ja està fet i tampoc ha arribat la sang al riu, o sigui que paciència i fins que la torni a cagar...


6 d’oct. 2016

LA MEVA SPARTATHLON



Molts kilòmetres amunt i avall, moltes hores de córrer, amb calor, cansat, dia rere dia, molta il·lusió en un sol projecte, la Spartathlon m’havia absorbit completament.
No hi havia dia que no visualitzés la meva arribada a Esparta, cada dia.
Cada dia recorrent les carreteres gregues amb la imaginació, lentament, somiant el moment de poder per fi córrer com Filípides i arribar als peus de Leònides.
La última setmana abans de marxar, vaig passar un refredat molt fort que em va deixar molt atonyinat, més que res va ser mental perquè l’entrenament ja estava fet, o si més no, jo creia que estava fet. O potser no. Aquests últims dies tot eren dubtes, en feia por no estar a l’alçada, però tampoc tenia a qui recórrer, vaig trobar a faltar la figura d’un entrenador o d’un coach o algú que em garantitzés l’èxit, però això no existeix. Tothom m’animava i em desitjava sort i jo per dins pensava que amb lo cagat que arribava a estar...

I per fi va arribar el dia, no m’ho podia creure, estava a la línea de sortida de la Spartathlon. Aquella nit vaig dormir poc i malament, com sempre els nervis em van trair. Portava dos dies a Grècia, respirant i vivint l’ambient d’aquesta gran cursa, fent els preparatius, compartint amb altres corredors impressions i estratègies de carrera. Hi havia corredors que ho portaven tot sota control: els punts kilòmetrics, avituallaments, temps de tall, desnivells...tot sota control. I jo que quasi bé no m’ho havia mirat...
Jo sóc dels que es deixa sorprendre, només sabia que la cursa eren 246 km i amb una pujada de mil metres al kilòmetre cent i pico més o menys i poca cosa més. Córrer al cap i a la fi és un acte emocional i les matemàtiques no són el meu fort. Tot el tema logístic el vaig deixar a mans dels meus ajudants, en Mia i la Lidia, que van fer una feina excepcional.
Jo només sabia que estava disposat a donar-ho tot. Correria fins que no pogués més, controlant el ritme i fins allà on arribés, i una mica més i potser més enllà i potser fins i tot, molt més enllà, on no he estat mai...



La sortida des de l’Acròpolis d’Atenes és espectacular, cents de corredors de tot els món donant-se ànims, fent fotos i desitjantse  sort. Jo no sóc molt donat a totes aquestes coses, més aviat em dona per concentrar-me amb mi mateix mirant al meu interior i intentant aïllar-me una mica de tot, puc semblar esquerp i distant però necessito fer-ho així.
Per fi sortim. Són les set del matí i encara es fosc, em trobo molt bé, m’ha passat el mal de cap d’aquests últims dies i totes les molèsties musculars i articulars han desaparegut. Em sento molt estrany, sembla que hagi de fer alguna cosa molt excepcional però al final l’únic que he de fer és córrer. Córrer i prou i d’això ja en sé. Em deixo portar i començo a gaudir, tots aquests mesos de preparació, tots els nervis i tensions per fi desapareixen i flueixo, floto, gairebé com volar. Sé que vindran moments molt durs i que serà molt llarg però ara mateix no hi vull pensar.
Els primers kilòmetres els faig amb en Jordi Costa, un gran corredor que fa poc va acabar una cursa que travessa tot el Pirineu, anem xerrant tota l’estona i em passa el temps  molt ràpid, el ritme és molt còmode i tot i que sé que falta molt a mi em sembla que anem molt lents. Cap al kilòmetre deu mes o menys el deixo i emprenc aquesta aventura en solitari, i dic en solitari perquè entre japonesos, finlandesos, Bulgars i el meu Anglès...
Passem carrers i més carrers, semàfors, cruïlles, cotxes...la gent va a treballar i tothom anima, es nota que els grecs coneixen la cursa de cada any i tothom col·labora. Ara ja si que estic totalment ficat en cursa, corrent molt còmode i disfrutant de poder estar aquí, em sento un privilegiat i el sentiment del públic és de respecte i admiració.

Passo la marató amb quatre hores i cinc minuts, una mica més del que tenia previst però vaja, molt bé. Aquí m’esperen en Mia i la Lidia però no necessito gaire res, el pròxim avituallament per poder rebre assistència és al kilòmetre vuitanta u i cap allà que vaig...
A partir del kilòmetre cinquanta començo a notar una mica el cansament, he vist gent que caminava ja al kilòmetre trenta i jo de moment no ho vull fer. Vull passar els temps de tall amb prou marge, per anar tranquil després si la cosa és gira. La temperatura és força agradable tot i que el sol pica, i amb ganes.
Penso en la gent que m’ha recolzat en aquesta aventura, i sobretot, penso amb els de casa, sento la seva força i energia en la distància, no els puc defraudar. Som-hi , Sparta m’espera!
Cap al kilòmetre setanta sento una molèstia en un dit del peu i crec que és una butllofa, porto bambes de recanvi i estic desitjant arribar ja al km 81 per poder descansar i canviar-me. De fet, estic bastant cansat però d’ànims i energia estic a tope.



Arribo a l’avituallament juntament amb en Paris Canals, estic bastant tocat però tinc encara una hora i mitja de marge del temps de tall. Aquests últims kilòmetres m’han fet patir i tinc la primera crisis. En Mia i la Lidia em tenen preparada una cadira i m’assec, menjo, en canvio de roba i bambes i veig una butllofa sota d’una ungla que fa por. No passa res, vinga gas, que encara falta molt.
Segueixo corrent, hores i hores, encara no vull caminar, sé que ja ho hauré de fer quan comenci la zona de la muntanya. De tant en quant em dóna per fer càlculs; que si ritme, que si kilòmetres que em falten, hores...buf, millor no pensar-hi. Es tracta de posar un peu a davant de l’altre, res més, deixar-se portar i sempre avançar, poc a poc.
Per a mi córrer, es quelcom més que una activitat física, és un viatge cap al meu interior, una forma de pensament en forma d’acció, una manera de viure a cada passa, intensament. I això és el que m’empeny i em dóna força per continuar, malgrat totes les adversitats que m’he trobat i em trobaré.





Kilòmetre cent, una mica menys de onze hores, vaig molt bé de temps i muscularment em troboles cames bastant fresques però el que més em fa patir són els peus. Em molesta la planta i a estones els laterals, en canvio les bambes sovint i això m’alleugereix una mica però no del tot.
En aquell punt de la cursa vaig saber que el que estava fent, era el que volia fer. Em vaig sentir un veritable corredor d’ultrafons, aquell que es sobreposa a les adversitats i a mes a més amb alegria, cent kilòmetres a les cames i cent més per endavant i quaranta sis de propina, eren unes perspectives apassionants...



Comença a fer-se de nit i amb ella comença una altre cursa. La rodona a davant meu de la llum del frontal com a única companyia i un munt de kilòmetres per davant. Tinc ganes de que arribi la pujada, si mes no per què canviï alguna cosa.
La cursa té setanta cinc avituallaments, la distància  entre ells es de dos, tres, quatre, o com a molt sis kilòmetres, això fa que molt sovint pugui agafar aigua i menjar alguna cosa. D’aquests setanta cinc n’hi ha nou en que puc rebre assistència i la veritat és que s’agraeix moltíssim saber que hi ha algú que està pendent de tu, que et porta el que cal, t’anima i et fa costat.
Al kilòmetre cent vint i quatre porto catorze hores i mitja, vaig molt bé, estic fent un carreron, però en el fons, a dins meu, encara hi tinc la incertesa del que no sap que li espera. Això és molt i molt llarg i s’ha de tenir molta paciència, no perdre la fe en un mateix i seguir corrent.

Comença una llarga pista empolsinada que em deixa els peus encara mes fets merda, les pedres i la pols se’m posen a la bamba i em frega per tot arreu. No paro de treure-me-les, apretar-me-les, ara les afluixo que en fan mal, ara les torno a  apretar que em ballen... estic patin molt dels peus i no m’agrada, sé que amb aquestes condicions no arribaré gaire lluny, però jo no paro, vinga va!

I finalment comença la pujada, una llarga carretera que s’enfila fins a un coll. Veig les llums a dalt de tot i ja tremolo. Puja puja i puja, tot caminant, pas lent, feixuc. Fa fred i m’abrigo amb la tèrmica i els guants i a cada passa m’adono com perdo la energia. Em costa molt avançar, tinc son, se’m tanquen els ulls, faig tortes i estic fet mistos. A arribat l’hora en que l’ultrafons et regala aquests moments tan ben parits, aquells en que t’has de  sobreposar, com sigui, i seguir lluitant.

Kilòmetre cent qoaranta sis. Arribo a dalt del coll totalment exhaust, en Mia i la Lidia em cuiden com un poll, m’abriguen i els hi dic que necessito dormir, només uns minuts, però sóc conscient que si m’abandono ja no m’aixeco. Em prenc dos gots de sopa, un gel i una pastilla de cafeïna i després d’uns minuts lluitant contra la son continuo amunt, fent un esforç sobrehumà però amb determinació.


En aquest punt l’ajuda d’en Mia i la Lidia va ser decisiva i determinant, sé que sense ells hagués abandonat, no en tinc cap dubte. Vaig subestimar una mica el desnivell de la cursa i vaig arribar justet, però ells van entendre perfectament el meu estat, em van recolzar i en van donar el que em feia falta, i es que no hi ha res millor que l’amistat per sobreposar-se a aquestes situacions. Recordo les paraules d’en Mia abans de marxar: ara agafa-t’ho tranquil eh? mica en mica i ja veuràs com et trobes millor.
I així va ser, vaig pujar tota aquella muntanya, el mont Parteni, amb ganes, vaig avançar tres o quatre corredors i em vaig tornar a sentir alguna cosa més que una piltrafa humana...



Un cop a dalt comença una baixada força dreta plena de pedres i llarga, molt llarga. Baixo molt a poc a poc, primer, per no carregar els quàdriceps en excés i segon, perquè no vull caure. La cosa pinta prou bé, només haig d’anar fent com fins ara i això ja ho tinc...
i una merda! Falta molt encara i es de nit, estic cansat i en fan molt mal els peus. Però en el fons ho estic disfrutant, estic corrent  la ultramarató més important que hi ha al món,  la mare de totes les curses i encara estic viu, mentre em quedi un bri d’energia seguiré i ara mateix, mantinc la il·lusió que m’ha portat fins aquí encara intacta.

Kilòmetre cent setanta dos, porto vint i tres hores justes. Tinc fred. Estic viu.




Haig de parar a cordar-me les bambes perquè noto que m’estan encetant els talons, però em fa mandra perquè m’haig de treure els guants. Finalment ho faig i, durant un parell d’hores vaig molt millor, però després m’adono que m’apreten molt i encara em fan més mal els peus.  S’està fent de dia, hi ha una espessa boira que enrareix tot l’ambient i segueixo amb la tonteria del peu, sembla com que se’m hagui trencat un tendó o alguna cosa. Començo a caminar recolzant el peu per la banda de fora, però es que em fa un mal insuportable. Queda encara deu kilòmetres per arribar al punt d’assistència i això m’està matant. Ara mateix correria però no puc, el peu em crema i a cada passa es com un cop de martell.

Ostia que no arribo, ai que no acabo. Però no. Arribo l’avituallament i en canvio novament de bambes i la cosa millora moltíssim. Vinga David, que encara estàs en cursa!, els ànims dels meus ajudants valen per mil i jo vaig passant per tots els estats. Passo de la misèria més absoluta i arrossegar-me, a córrer a ritmillu i amb optimisme, exultant.
El córrer aquestes distància ja les té aquestes coses, conec bé aquesta sensació, en qualsevol moment la cosa es gira i et sembla que t’haguis de morir i poc després, et sents un superman.
Comença un nou dia però encara estic fent el que feia ahir, el pas del temps es un misteri, a vegades sembla que porti només una estona corrent i ara mateix sembla que porti una vida. Ja no sé que em passa, em sento estrany, falta molt i em fan tan mal els peus que només vull parar de caminar d’una vegada. Però no ho faré. Arribaré encara que sigui de genolls, oi tant.
Es curiós com la voluntat modula els pensaments i els pensaments fan les accions i jo ara torno a córrer, amb ganes. El caminar és per als dèbils i jo sóc fort, vull ser fort. Fota-li candela una altre vegada David!

Cap al kilòmetre dos cents em vull morir, estic rebentat, tinc molta son i no puc més. No puc. m’estiro a terra i només vull dormir, dormir i deixar de patir d’una vegada. En Mia em recorda algun abandonament d’una altre cursa i em fa veure que abandonar no és una opció, s’ha de seguir, si o si.  A dins meu, hi guardo un raconet de mala llet i em torno a aixecar i segueixo, encara que sembli impossible...
Em pregunto a mi mateix si creuar aquestes línees val la pena, on es el límit?, on és el puto límit? El límit el poso jo, així de senzill, i així de difícil.






Vinga tornem-hi. Encara tinc energia per córrer, és un córrer molt lent, dolorós, però el suficient i necessari per seguir avançant. El sol pica amb tota la seva intensitat i fa una calor de mil dimonis, m’està fotent una pallissa que el cap sembla que m’hagui d’explotar.
Em llegeixen els missatges d’ànims que m’arriben i no puc fer res més que emocionar-me, estic content perquè sé que no estic sol en aquesta aventura, tinc el recolzament dels que m’estimen i això no te preu. Em reconforta saber que en el fons no estic sol. Això ho acabarem entre tots.
La carretera segueix pujant i pujant, i després baixant i baixant i així tota l’estona, kilòmetres i kilòmetres d’asfalt que es fa interminable. Els cotxes i camions passen arran, algun potser massa i tot, però ja no m’afecta. Vaig com un zombi, a pas lent però amb una sola determinació; arribar a Esparta.





Quan em falten 30km començo a entreveure que això, potser, i dic  només, potser, ho pugui acabar. Se que en qualsevol moment pot passar qualsevol cosa i tot i que em trobo relativament bé i la determinació és de ferro, sóc conscient que estic en un estat molt vulnerable.

Els últims kilòmetres no se ben bé com van anar, ni tinc clar com els vaig fer, tinc una boira mental i queda tot difuminat, només recordo un sol que em cremava la pell i un sentiment de felicitat al veure que faltava molt poc i que seria capaç d’acabar.

Queden deu kilòmetres xaval, això ja ho tens, ara si que si, ho veig claríssim, l’Spartathlon es teva!. Però no, encara no, aquests deu kilòmetres s’han de fer i amb el meu estat això suposa més d’una hora.

Nou kilòmetres.

Sis kilòmetres.

Veig Esparta allà vaig i això no s’acaba mai.

Dos kilòmetres.

Començo a córrer i em passen tots els mals, la gent aplaudeix des de els balcons, els cotxes toquen la botzina, la canalla corren al meu voltant. Se’m neguen els ulls, no ho puc evitar. Em poso a plorar com una bleda mentre corro a tota llet, em sento invencible. L’últim kilòmetre el faig a 3.30, totalment desbordat per les emocions que em brollen de dins. Encaro la última recta i ja veig l’estàtua de Leònides allà al fons. Ostiaaaa, per fi! Ho he aconseguit! Havia visualitzat aquest moment mil vegades i ara era real, és real!

He fet moltíssimes curses a la meva vida i he gaudit de moltíssimes arribades, però aquella va ser realment especial, la recordaré per sempre més. Vaig tocar els peus de Leònides i em van posar una corona d’olivera, vaig beure aigua sagrada del riu Eurotas, em vaig sentir en Pau amb mi mateix. Ho havia aconseguit.








L’Spartatlhon és una cursa molt especial,  però a la vegada molt normal i per a gent molt normal. Em considero un corredor com qualsevol altre i aquesta cursa està a l’abast de qui que s’ho proposi, només fa falta determinació i sobretot molta passió i una mica de sort. Amb el meu cas vaig contar amb l’ajuda d’en Mia i la Lidia i això és el que marca la diferència, voldria agrair des de aquí la seva ajuda, ells també van fer una cursa d’ultrafons seguint-me durant un dia i mig. Moltíssimes gràcies.






Voldria agrair també a tothom que va confiar en mi, en va desitjar sort i ànims, a en Marci de Fanàtik per la seva ajuda i suport logístic, al grup d’entrenament d’en David Kipelio per ajudar-me a esprémer als entrenaments, a en Marc Codina, el meu fisio de capçalera i sobretot a la meva família, la Fina, l’Adela i en Genís perquè m’han aguantat tots aquests mesos, i a tothom que d’una manera ho una altre, viu això del córrer intensament com jo.
A tots, moltes gràcies


Ja sóc Spartà!




Arxiu del blog