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12 de febr. 2017

CROS DE CALDES DE MALAVELLA, CAMPIONAT DE CATALUNYA




Sóc conscient que avui no estava al meu lloc, ni per modalitat, ni per distància ni per categoria, però al cap i a la fi, del que es tracte és de córrer, i d’això ja en sé. Un campionat de Catalunya, és un campionat de Catalunya i a més, amb categoria sènior, si que hi havia bastants veterans però vaja, que corren molt...
M’he trobat bastant bé i com la setmana passada a la mitja, rodant a 4 m/k i poc, ja ho dic jo que només tinc una velocitat, 40 minuts i sis segons per fer 10 kilòmetres, no està malament, però jo crec que el circuit feia una mica menys.
Aquestes curses posen a cadascú al seu lloc i quan m’han doblat, (eren cinc voltes a un circuit de 2km) m’he sentit que m’havia d’empassar l’orgull, és el que hi ha nanu...si no corres més...
Que et doblin sempre es una qüestió de dignitat, és tracte de no defallir, deixar pas amb elegància i continuar al teu ritme, no s’hi pot fer més.
Amb tot estic satisfet, he fet un bon entrenament i he sabut estar al meu lloc, corrent  amb mi i amb els demés, i tot i que m’he sentit una mica desplaçat perquè  aquest no és el meu terreny, mica en mica hi vaig trobant el cuquet...
De totes maneres, de tota la gentada que corria avui, no n’hi ha cap que tingui una medalla com la que tinc jo...perquè lo meu...lo meu, són les carreteres gregues...jajaja

I el que si que estava en la seva salsa és en Genís, que ha quedat quart, un Crack el tio.






5 de febr. 2017

MITJA MARATÓ DE GRANOLLERS




Primer dorsal de l’any, i com cada any, i ja en van dotze, a la mitja de Granollers. De fet, seria el segon dorsal, perquè ja vaig participar fa tres setmanes a un deu mil: la Voladora, que em va servir per situar-me una mica, esportivament parlant.  Allà em vaig  adonar que passen els anys, passen entrenaments i períodes de descans, lesions  i demés i sempre sóc al mateix lloc,( 39:38). 
Després de les 24h vaig estar un temps mig mig, entrenant a batzegades, mig lesionat, amb molèsties vàries que no em deixaven avançar, però mica en mica vaig anar agafant ritme i les sensacions van millorar moltíssim.
Així que, cap a Granollers hi falta gent, a disfrutar d’una matinal esportiva, amb grans amics i corrent a casa i amb la samarreta del meu nou club; el Granollers.
Diuen els “atletes” que córrer per sota de quatre minuts al kilòmetre no és córrer, és rodar. Bé, jo em situo a la línea entre “atleta” o un simple corredor. El meu ritme de creuer en curses ràpides es aquest, tan és un cinc mil com una mitja marató, i aquestes alçades la cosa no crec que millori.
Avui a Granollers he gaudit una vegada més de córrer, simplement córrer, a ritme viu, el temps final, 1:25:52 és molt discret i al mateix ritme que he sortit, he arribat.
He sortit per sota de quatre i he mantingut a partir del km dos un bon ritme i molt regular, marcant el primer cinc mil amb 19:50, el segon 20.47, el tercer 20:07 i el quart  20.31, i l’últim km a 04:05. He arribat molt sencer, hagués pogut apretar una mica més a partir del km quinze però per esgarrapar uns segons, o mig minut, no val la pena la veritat. Aquesta setmana vull continuar entrenant, i corrent  i em conformo amb el resultat.
Aquesta edició era campionat d’Espanya de mitja marató, absolut i de veterans i la veritat és que es notava el nivell dels corredors. Per dos mesos no participava amb la categoria M-50. Així que amb una 25ena posició de veterans M-45 en tinc ben prou.
Apunt de fer cinquanta anys i després de tantes i tantes curses, tornar sencer cap a casa ja és un èxit, tinc el problema que m’agrada tot, tant és un cros, com un deu mil, com una marató, muntanya, pista, asfalt, ultrafons...
Bé, això lluny de ser un problema crec que és una virtut, perquè em fa feliç poder estar a tot arreu on s’hagi de córrer, cara amunt, cara avall, per pla o llarg o el que faci falta i el que és més important, disfrutant a cada passa.
Pròxima parada: marató de Barcelona
Gas a la burra!



22 de gen. 2017

LA VOLADORA


Passen els anys i segueixo igual, mateixos ritmes, mateixos temps, tan és que entreni molt com poc, cansat o descansat...Cursa La Voladora, 10000 bastant plans per Torelló. 39:38, a 4:56 i patint una mica bastant cap al final.

23 de des. 2016

MI SPARTATHLON



Muchos kilómetros y horas de entreno, muchas horas de correr y correr, con calor, cansado, día tras día, mucha ilusión en un sólo proyecto, la Spartathlon me había absorbido completamente.
No había día que no visualizara mi llegada a Esparta, cada día, sin tregua.
Cada día recorriendo las carreteras griegas con la imaginación, lentamente, soñando el momento de poder por fin correr como Filípides y llegar a los pies de Leónidas y formar parte de la historia misma.
La última semana antes de partir, pasé un resfriado que me dejó muy débil y sin energía, más que nada fue mental, porque el entrenamiento ya estaba hecho, o por lo menos, yo creía que estaba hecho. O puede que no. 
Estos últimos días todo eran dudas, me daba miedo no estar a la altura de un evento de tal magnitud, pero tampoco tenía a quien recurrir, eché de menos la figura de un entrenador o de un coach o alguien que me garantiza el éxito, pero esto no existe, ya lo sé, sólo contaba con mis recursos como corredor y como persona. Todo el mundo me animaba y me deseaba suerte y yo por dentro pensaba en lo acojonado que llegaba a estar...

Y por fin llegó el día, no me lo podía creer, estaba en la línea de salida de la Spartathlon, la carrera que había soñada durante años. Aquella noche dormí poco y mal, como siempre los nervios me traicionaron. Llevaba dos días en Grecia, respirando y viviendo el ambiente de esta gran carrera, haciendo los preparativos, compartiendo con otros corredores impresiones y estrategias de carrera. Había corredores que lo llevaban todo bajo control: los puntos kilométricos, avituallamientos, tiempo de corte, desniveles... todo controlado. Y yo que casi no me lo había mirado ...
Yo soy de los que se deja sorprender, sólo sabía que la carrera eran 246 km y con una subida de mil metros en el kilómetro ciento y pico más o menos y poco más, soy un desastre en ese aspecto.  Correr al fin y al cabo es un acto emocional y las matemáticas no son mi fuerte. Todo el tema logístico lo dejé en manos de mis ayudantes, Mia y Lidia, que hicieron un trabajo excepcional.
Yo sólo sabía que estaba dispuesto a darlo todo, me dejaría la piel. Correría hasta que no pudiera más, controlando el ritmo y hasta donde llegara, y un poco más y quizás más allá y quizás incluso, mucho más allá, donde nunca  he estado...

Salida, con la acropolis al fondo.

La salida desde la Acrópolis de Atenas es espectacular, cientos de corredores de todo el mundo dándose ánimos, haciéndose fotos y deseándose suerte. Yo no soy muy dado a todas estas cosas, más bien me da por concentrarme conmigo mismo, mirando en mi interior e intentando aislarme un poco de todo, puedo parecer hosco y distante pero necesito hacerlo así, cuestión de carácter...
Por fin salimos. Son las siete de la mañana y todavía es de noche, me encuentro muy bien, me ha pasado el dolor de cabeza de estos últimos días y todas las molestias musculares y articulares han desaparecido. Me siento muy extraño, parece que tenga que hacer algo muy excepcional  o diferente, pero al final lo único que tengo que hacer es correr. Correr y nada más y de eso ya sé, ya lo creo...
 Me dejo llevar y empiezo a disfrutar, todos estos meses de preparación, todos los nervios y tensiones por fin desaparecen y fluyo, floto, casi como volar. Sé que vendrán momentos muy duros y que será muy largo, pero ahora mismo no quiero pensar.
Los primeros kilómetros los hago con Jordi, un gran corredor que hace poco terminó una carrera que atraviesa todo el Pirineo, vamos hablando todo el rato de sus aventuras y me pasa el tiempo muy rápido, el ritmo es muy cómodo y aunque sé que falta muchísimo a mí me parece que vamos muy lentos. Hacia el kilómetro diez mas o menos lo dejo y emprendo esta aventura en solitario, y digo en solitario porque entre japoneses, finlandeses, búlgaros y mi inglés ...
Pasamos calles y más calles, semáforos, cruces, coches ... la gente va a trabajar y todo el mundo anima, se nota que los griegos conocen la carrera de cada año y todos colaboran. 

Ahora ya si que estoy totalmente metido en carrera, corriendo muy cómodo y disfrutando de poder estar aquí, me siento un privilegiado y el sentimiento del público es de respeto y admiración.

Paso el maratón en cuatro horas y cinco minutos, algo más de lo que tenía previsto pero vaya, de momento todo va muy bien y marcha sobre ruedas. Aquí me esperan Mia y Lidia pero no necesito casi nada la verdad, el próximo avituallamiento para poder recibir asistencia es en el kilómetro ochenta y uno y para allá que me voy ...
A partir del kilómetro 50 empiezo a notar un poco el cansancio, he visto gente que caminaba ya en el kilómetro treinta y yo de momento no lo quiero hacer. Quiero pasar los tiempos de corte con suficiente margen, para ir tranquilo después si la cosa se tuerce. La temperatura es bastante agradable aunque el sol pica, y con ganas.
Pienso en la gente que me ha apoyado en esta aventura, y sobre todo, pienso en mi familia, siento su fuerza y ​​energía en la distancia, no los puedo defraudar. Vamos, Esparta me espera!
Hacia el kilómetro 70 siento una molestia en un dedo del pie y creo que es una ampolla, llevo zapatillas de repuesto y estoy deseando llegar ya en el km 81 para poder descansar y cambiarme. De hecho, estoy bastante cansado pero de ánimos y energía estoy a tope.

llegada al km 82 con Paris Canals
Llego al avituallamiento junto con Paris, gran corredor y compañero de habitación, voy bastante tocado pero tengo todavía una hora y media de margen del tiempo de corte. Estos últimos kilómetros me han hecho sufrir considerablemente y tengo la primera crisis. Mia y Lidia me tienen preparada una silla y nada mas llegar, me siento, como, me cambio de ropa y zapatillas y veo una ampolla debajo de una uña que da miedo. No pasa nada, venga gas, que aún falta mucho.
Salgo del avituallamiento totalmente renovado y sigo corriendo, horas y horas, aunque ahora no quiero caminar, sé que lo tendré que hacer cuando empiece la zona de la montaña. De vez en cuando me da por hacer cálculos; que si ritmo, que si kilómetros que me faltan, horas ... buf, mejor no pensar en ello. Se trata de poner un pie delante del otro, nada más, dejarse llevar y siempre avanzar, poco a poco, y tener paciencia.
Para mí correr, es algo más que una actividad física, es un viaje hacia mi interior, una forma de pensamiento en forma de acción, una manera de vivir a cada paso, intensamente. Y eso es lo que me empuja y me da fuerza para continuar, a pesar de todas las adversidades que me he encontrado y me encontraré.

carreteras Griegas, siempre con vistas al mar. 

Kilómetro 100, algo menos de once horas, voy muy bien de tiempo y muscularmente me encuentro las piernas bastante frescas, pero lo que más me hace sufrir son los pies. Me molesta la planta y ha ratos los laterales, me cambio las zapatillas a menudo y esto me atenúa el dolor un poco, pero no del todo.

En ese punto de la carrera supe que lo que estaba haciendo, era lo que quería hacer. Me sentí un verdadero corredor de ultrafondo, aquel que se sobrepone a las adversidades y además con alegría, cien kilómetros en las piernas y cien más por adelante y cuarenta seis de propina, eran unas perspectivas apasionantes ...

Sufrí una pequeña caída, nada grave.


Empieza a hacerse de noche y con ella empieza otra carrera. La circunferencia delante mío de la luz del frontal como única compañía y un montón de kilómetros por delante. Tengo ganas de que llegue la subida, por lo menos para que cambie algo.
La carrera tiene setenta y cinco avituallamientos, la distancia entre ellos es de dos, tres, cuatro, o como mucho seis kilómetros, esto hace que a menudo pueda coger agua y comer algo. De estos setenta y cinco hay nueve en los que puedo recibir asistencia y la verdad es que se agradece muchísimo saber que hay alguien que está pendiente de mi, que te lleva lo necesario, te anima y te apoya.
kilómetro 124, llevo catorce horas y media, voy muy bien, estoy haciendo un carrerón , pero en el fondo, muy dentro de mí, todavía tengo la incertidumbre del que no sabe lo que le espera. Esto es muy, muy largo y hay que tener mucha paciencia, no perder la fe en uno mismo y seguir corriendo.

Empieza un largo camino polvoriento que me deja los pies aún mas destrozados, las piedras y el polvo me entra en las zapatillas y me roza por todas partes. No paro de sacármelas, me las aprieto, ahora las aflojo, ahora las vuelvo a apretar... estoy sufriendo mucho de los pies y no me gusta, sé que en estas condiciones no llegaré muy lejos, pero yo no paro, eso si que no, venga va!

Y finalmente empieza la subida, había oído hablar de ella y realmente no me defraudó... una larga carretera que sube hasta un collado, y luego más arriba todavía, veo las luces arriba del todo y solo de pensar en lo que tengo que subir me aterra. Sube sube y sube, caminando, paso lento, pesado. Hace frío y me pongo  la camiseta térmica y los guantes y noto, con  cada paso, como pierdo la energía. Me cuesta mucho avanzar, tengo sueño, se me cierran los ojos, hago zig zag  y me duermo de pie, estoy hecho puré, no puedo con mi alma.
 A llegado la hora en que el ultrafondo te regala estos momentos tan mágicos, aquellos en los que has de sobreponerte sí o sí, como sea, y seguir luchando, no hay otra, me encanta...

Kilómetro 146. Llego arriba el collado totalmente exhausto, Mia y Lidia me cuidan como a un niño, me cubren con mantas y les digo que necesito dormir, sólo unos minutos, pero soy consciente de que si me abandono ya no me levanto. Cierro los ojos solo unos minutos y me digo a mis mismo que no he llagado hasta aquí para ahora dormirme. Me tomo dos vasos de sopa, un gel y una pastilla de cafeína y después de unos minutos luchando contra el sueño y con mi fuerza de voluntad, sigo arriba, haciendo un esfuerzo sobrehumano pero con determinación.


En este punto la ayuda de Mia y Lidia fue decisiva y determinante, sé que sin ellos hubiera abandonado, no tengo ninguna duda. Subestimé un poco el desnivel de la carrera y llegué muy justo, pero ellos entendieron perfectamente mi estado, me apoyaron y dieron lo que me hacía falta, y es que no hay nada mejor que la amistad para sobreponerse a estas situaciones. Recuerdo las palabras de Mia antes de partir: ahora cogetelo con calma eh? poco a poco y ya verás como te encuentras mejor.
Y así fué, subí toda aquella montaña, el monte Partenio, con pasión, adelanté tres o cuatro corredores y me volví a sentir algo más que una piltrafa humana ...

Muerto en vida...
Una vez arriba empieza una bajada con una pendiente considerable, llena de piedras y larga, muy larga. Bajo muy despacio, primero, para no cargar los quádriceps en exceso y segundo, porqué no me quiero caer. La cosa pinta bastante bien, sólo tengo que ir haciendo como hasta ahora y eso ya lo tengo ...
mentira! falta mucho todavía, es de noche, estoy cansado y me duelen mucho los pies. Pero en lo mas profundo de mi ser, lo estoy disfrutando, estoy corriendo la ultramaratón más importante del mundo, la madre de todas las carreras y todavía estoy vivo y sigo en carrera, mientras me quede una brizna de energía seguiré y ahora mismo, mantengo la ilusión y el entusiasmo que me ha llevado hasta aquí todavía intacto.

Kilómetro 162, llevo veinte y tres horas justas. Tengo frío. Sigo vivo.


Avituallamiento en plena noche, recuerdo unos pinchos al limón que me trajo Lidia...

Hace una fría noche y tengo que parar a abrocharme las zapatillas porque noto que me están rozando en los talones, pero me da pereza porque me tengo que quitar los guantes. Finalmente lo hago y, durante un par de horas voy mucho mejor, pero luego me doy cuenta que me aprietan demasiado y todavía me duelen más los pies. 
Se está haciendo de día, hay una espesa niebla que enrarece todo el ambiente y sigo con la tontería del pie, parece como que se me haya roto un tendón o algo así, el dolor es terrible. Empiezo a caminar apoyando el pie por la parte de afuera, pero se me hace insoportable el dolor. Queda todavía diez kilómetros para llegar al punto de asistencia y eso me está matando. Ahora mismo correría pero no puedo, el pie me quema y a cada paso es como un martillazo.

Veo como la carrera se me escapa, ay madre mía que no llego, ay que no termino. Pero no. Llego finalmente al avituallamiento, a duras penas, roto por dentro y con los pies destrozados. Me cambio nuevamente de zapatillas y la cosa mejora muchísimo. Vamos David, que todavía estás en carrera!, los ánimos de mis ayudantes valen por mil y yo voy pasando por todos los estados anímicos. Paso de la miseria más absoluta y arrastrarme, a correr a buen ritmo y con optimismo, exultante.
El correr estas distancia ya las tiene estas cosas, conozco bien esa sensación, en cualquier momento la cosa se tuerce y parece que te vayas a morir, y poco después, te sientes  superman.

Empieza un nuevo día y con el, nuevas sensaciones, pero todavía estoy haciendo lo que hacía ayer, el paso del tiempo es un misterio, a veces parece que lleve sólo un rato corriendo y ahora mismo parece que lleve una vida entera. Ya no sé que me pasa, me siento extraño, falta mucho y me duelen tanto los pies que sólo quiero parar de andar de una vez. Pero no lo haré. Llegaré aunque sea de rodillas, esa es la actitud.
Es curioso como la voluntad modula los pensamientos y los pensamientos hacen las acciones y ahora vuelvo a correr, y con muchas ganas. El caminar es para los débiles y yo soy fuerte, quiero ser fuerte. Dale caña otra vez David!

Kilómetro 200, me quiero morir, estoy reventado y voy fundidísimo, tengo mucho sueño y no puedo más. No puedo. Me tumbo en el suelo y sólo quiero dormir, dormir y dejar de sufrir de una vez. Mia me recuerda algún abandono de alguna otra carrera y me hace ver que abandonar no es una opción, hay que seguir, si o si. Dentro de mí, guardo todavía una pequeñísima gota de energía y me vuelvo a levantar y sigo, aunque parezca imposible, sigo.
Me pregunto a mí mismo si cruzar estas líneas vale la pena, ¿donde esta el límite ?, ¿dónde está el puto límite? El límite lo pongo yo, así de sencillo, y así de difícil.


A solo 24 km de Esparta, reír para no llorar...

Venga vuelta a empezar. Todavía tengo energía para correr, es un correr muy lento, doloroso, pero el suficiente y necesario para seguir avanzando. El sol brilla con toda su intensidad y hace un calor de mil demonios, me está dando una paliza que la cabeza parece que me vaya a estallar.
Me leen los mensajes de ánimos que me llegan y no puedo más que emocionarme, estoy contento porque sé que no estoy solo en esta aventura, tengo el apoyo de los que me quieren y eso no tiene precio. Me reconforta saber que en el fondo no estoy solo. Esto lo acabaremos entre todos.
La carretera sigue subiendo y subiendo, y luego bajando y bajando y así por todo el tiempo, kilómetros y kilómetros de asfalto que se hacen interminables. Los coches y camiones pasan muy cerca de mi, alguno quizá demasiado, pero ya no me afecta. Voy como un zombi, a paso lento pero con una sola determinación; llegar a Esparta.




Los mensajes de mis hijos...y de mis animales, ha ha ha...

Cuando me faltan 30km empiezo a entrever que esto, tal vez, y digo sólo tal vez, quizás, pueda terminarlo. Se que en cualquier momento puede pasar cualquier cosa y aunque me encuentro relativamente bien y la determinación es de hierro, soy consciente de que estoy en un estado muy vulnerable.

Los últimos kilómetros no se muy bien como fueron, ni tengo muy claro como los hice, tengo una niebla mental y queda todo difuminado, sólo recuerdo un sol que me quemaba la piel y un sentimiento de felicidad al ver que faltaba tan poco y que sería capaz de terminar.

Quedan diez kilómetros chaval, eso ya lo tienes, ahora si que si, lo veo clarísimo, el Spartathlon es tuyo!. Pero no, todavía no, estos diez kilómetros se tienen que correr  y en mi estado esto supone más de una hora y media.

Nueve kilómetros.

Seis kilómetros.

Veo Esparta allí abajo, a lo lejos,  y esto no se acaba nunca, por Dios, nunca.

Dos kilómetros.

Empiezo a correr y de repente se me pasa todo, todo el cansancio y todo el dolor se quedan en nada, sólo corro. La gente aplaude desde los balcones, los coches tocan la bocina, los niños corren a mi alrededor. Se me humedecen los ojos, no lo puedo evitar. Me pongo a llorar como un tonto mientras corro a todo lo que mis piernas maltrechas me dejan, me siento invencible. Estoy en un estado muy dificil de describir en palabras, como en una nube. El último kilómetro lo hago a 03:30, totalmente desbordado por las emociones que me brotan de dentro. Estoy en la última recta y ya veo la estatua de Leónidas allá al fondo. Ostiaaaa, por fin! lo he conseguido! había visualizado este momento mil veces y ahora era real, es real!

He hecho muchísimas carreras en mi vida y he disfrutado de muchísimas metas y llegadas, pero aquella fue realmente especial, la recordaré para siempre. Toqué los pies de Leónidas y me pusieron una corona de olivo, bebí agua sagrada del río Eurotas, me sentí en paz conmigo mismo. Lo había conseguido.









La Spartathlon ha sido un punto de inflexión en mi vida deportiva, una carrera que ha significado un reencuentro con mi yo corredor y mi espiritu más profundo, una experiencia casi mística por los caminos de la historia.
La Spartatlhon es una carrera muy especial, pero a la vez muy normal y para gente muy normal. Me considero un corredor mediocre,  como cualquier otro y esta carrera está al alcance de quien se lo proponga, sólo hace falta determinación y sobre todo mucha pasión y tal vez un poco de suerte. En mi caso tuve el soporte de Mia y Lidia y eso es lo que marcó la diferencia, quisiera agradecer desde aquí su ayuda, ellos también hicieron una carrera de ultrafondo siguiéndome durante un día y una noche. Muchísimas gracias!



Lidia y Mia, mis angeles de la guarda.




Muchas gracias tambien a toda mi famila, por aguantarme todos esos meses de entrenamientos, a mi grupo habitual de entrenamiento, con David kipelio al frente, a Fanàtik por su apoyo logístico, a Marc, mi fisio y a todos que de una manera u otra me dieron animos y confiaron en mi, a todos, muchísimas gracias.
Ya soy espartano!



19 de des. 2016

24 hores d'ultrafons en pista, Can Dragó



Un any més a can Dragó, compartint pista amb grans amics i corredors, en una prova veritablement difícil i apte només per sonats del córrer.

Hi ha dos circumstàncies  en una cursa, en que no s’hi pot fer res, no cal lluitar ni desgastar-se més. Una, es quan apareix una lesió; no val la pena fer-se més mal, és absurd i una retirada a temps és sempre una victòria. L’altre es una fallada de l'organisme, a tots nivells; estómac regirat, nàusees, mareig...contra això tampoc no és pot lluitar. Vaig estar moltes hores així, no trobava la verdadera unió del meu cos amb la meva voluntat, semblava com si jo, no fos jo. Sense poder menjar,  buit, mort.
 Si que vaig tenir algun moment que em vaig trobar bé, i ho aprofitava per apretar, fer una bona tirada tan ràpid com podia, però això encara em desgastava més, i a cada baixada, m’enfonsava més avall.
Aquestes curses no es gestionen així, ja ho sé. Es tracte d’anar  deixant l’energia molt a poc a poc, intentar mantenir un ritme lent però prou ràpid per anar avançant.
Però aquesta vegada no em va sortir, vaig anar a batzegades i a partir de les tres de la nit allò va ser un calvari. Vaig passar les 12 hores amb 115 kilòmetres, que està molt bé per assolir l’objectiu que m’havia marcat, que eren arribar als 200 km, i a partir d’aquí em vaig arrossegar com un cuc. Em va saber greu per la Fina i en Mia que estaven per mi i que es van passar tota la nit sense dormir, si no arriba a ser per ells ja hagués abandonat molt abans.
Va ser molt dur, de les pitjor curses que recordo, ho vaig passar molt malament, no em trobava bé però tot i així seguia corrent, i caminant...
Al final a les nou del matí, quan faltaven encara tres hores, després d’una nit interminable vaig decidir posar fi a aquell patiment amb 176km. Crec que d’haver-me trobat bé hagués pogut arribar als 200, però ara tan és. Vaig fer el que havia de fer, ho tinc claríssim.
En això del córrer ja s’hi ha de contar, moltes vegades les coses no surten com un vol, però em quedo amb una jornada amb gran amics, tot i que jo no estava massa pels demés. Buscava la concentració que em cal per poder córrer millor i a vegades em trobava sol, sol amb un cos que no anava a l’hora i a estones emprenyat amb mi mateix.
A vegades he abandonat en alguna cursa i llavors en la distància i el temps veig que potser hagués pogut seguir. Ahir no era el cas. Amb la salut, no s'hi juga.
Tot i això, em va agradar ser-hi, veure a corredors fer grans marques, lluitant fins a l’ultima gota, amb passió i entusiasme i el que es mes important; sense perdre el bon humor.

Quan marxo de can Dragó cada any, penso que no hi tornaré mai més, que això és de bojos, però l’endemà mateix, ja estic desitjant que passi un any per tornar-hi....som així...

9 de des. 2016

24 HORES




El pròxim dia 16 de Desembre participaré un any més, a les 24 hores pistes de Can Dragó, un prova, aquesta, que m’agrada molt des de que vaig participar per primera vegada fa cinc anys. Aquell any, em vaig quedar amb 168km i em va semblar una cosa duríssima i desmesuradament difícil.
Amb els anys he anat fent més distància i he anat aprenent a gestionar tot això, perquè al final del que es tracta és d’això mateix; de gestionar els propis recursos, habilitats i entrenament, el cansament  i el dolor.
Sempre dic que jo no sóc un esportista, ni un muntanyenc, ni un aventurer, ni tan sols un atleta. Sóc simplement un corredor, en el sentit més universal del terme i allà, donant voltes a la pista durant un dia i una nit, sento com aquest fet pren tot el seu sentit en la intensitat i en la durada. Allà em sento lliure, lliure de córrer tot el que puc i una mica més. No és gens fàcil, us ho asseguro.
Allà s’ha de lluitar únicament amb un mateix, contra el desig de plantar-se, de caminar o d’abandonar, i passades deu, quinze o vint hores és torna una cosa realment  dura.
 Avui he fet l’últim entrenament llarg, 39km amb 3h 10m per la ruta del carrilet que tan bons resultats em va donar per la Spartathlon, i la veritat es que m’he notat fluix, noto la falta de tirades llargues i aquestes ultimes setmanes no han sigut massa bones. A vegades, mentre corro, quan porto més de tres o quatre hores, quan el cansament m’envaeix i les cames comencen a cremar, penso com he sigut capaç de córrer aquestes distàncies... he passat de 100km moltíssimes vegades i de 150 i de 180...  de 200 només una, i em sembla un disbarat, però això és el vull intentar... arribar als 200km
 Per la meva part ho penso donar  tot, potser no arribo rodat com m’agradaria però per intentar-ho que no quedi,  tindré el recolzament de grans amics, corredors i no corredors i espero una bona cursa per tancar l’any, gaudint com sempre del que més m’agrada, córrer.


29 de nov. 2016

ELS MEUS NO 100KM DE LOS ALCAZARES, CAMPIONAT DEL MON, ABSOLUT I DE VETERANS



Anar a un mundial de 100 km no es fa cada dia, de fet, no crec que es torni a repetir, per això em sap greu haver hagut de plegar a tan sols 20 km de la sortida, però sé que vaig fer el que havia de fer, córrer lesionat no té cap sentit.
 Sortida a les set del matí juntament amb l’elit  mundial d’aquesta modalitat. Vaig a un ritme una mica per sobre del que tocaria però molt còmode, entre 4.40 i 4.50m/km. Ens ajuntem amb l’Alberto i anem xerrant, estic a gust, em sento fort i per dins intueixo que sortirà una gran cursa, si més no, he trobat una bona roda per seguir quan les coses es posin xungues.
I al kilòmetre 14...crec, sento una punxada a l’adductor i de seguida veig que aquí s’acaba la meva cursa, segueixo corrent fins al 20, paro, estiro, ho provo però res, és impossible córrer així... Una llàstima perquè crec que estava en condicions de baixar de nou hores, però un altre dia serà... més concretament a l’Abril, al campionat d’Espanya, a Las Palmas...jejeje, això no pot quedar així...

Avui he anat al fisio i m’ha confirmat que no hi ha trencament muscular, és només l’antiga cicatriu que es va “emprenyar”, em deixa més tranquil, però crec que el problema ve de no escalfar bé, de fet, ni bé ni malament. En aquestes proves llargues no ho faig, perquè potser no cal, però el ritme de sortida es prou elevat com per haver-ho de fer, una altre lliçó que m’emporto.

Amb tot, estic content d’haver anat a Los Alcazares, he vist a córrer 100km amb 6 hores 18m...impresionant, he vist un munt  corredors que fan el mateix que jo i això em reconforta i he estat amb amics que he vist a patir i gaudir de córrer aquesta distància, superant-se i lluitant fins al final. He vist l’arribada de veterans de 60 i de 70 anys i algun de 75, esportistes amb tota regla, en una prova duríssima i donant-ho tot. M’he emocionat com mai ho havia fet veient una prova esportiva, brutal.

Però la cosa no acaba aquí, fa setmanes que arrossego molèsties vàries, alguns em diuen que el que haig de fer és parar una temporada, però a mi el cos no m’ho demana, vet aquí. D’aquí a tres setmanes aniré a les 24 hores pista, oi tant!, no sé com estarà l’adductor  i no sé si queda alguna cosa de tot l’entrenament  de l’estiu, però jo ho provaré, que collons. La setmana que ve intentaré un rodatge de 50 km i allà acabaré de decidir.

Vinga, que no pari la festa que són quatre dies...

24 de nov. 2016

100KM


Marató de Caldes  "córre pels que no poden"


Aquestes ultimes setmanes no he pogut entrenar com voldria, primer va ser un petit trencament a l’abductor que em va fer parar gairebé quinze dies i després, una contractura al coll que m’ha deixat mirant a Pamplona tota la setmana. Entre mig vaig fer una marató, és veritat, la única tirada llarga que hauré fet. Amb aquest panorama, anar a córrer un campionat del mon no sé si és el millor, però si alguna cosa he après amb tots aquests any de córrer és que no saps mai el que el cos et pot oferir. A vegades, entrenar més, no és sinònim de millors resultats i a vegades convé descansar .
Malgrat tot, em sento en un bon moment, sé que estic vivint de renda però, dels entrenaments des de la primavera fins a finals d’estiu, i de tot el volum que vaig fer per preparar l’Spartathlon, però la veritat, no sé com anirà.
100 kilòmetres és una distància prou llarga com per rebentar en algun moment, sobretot a partir del km 70-80, tot dependrà del ritme, del dia que tingui, de la metereologia...de la sort...en baixar de 9 hores estaria més que content. Ja sé que es molt agosarat fer prediccions, i no m’agrada, però aquesta vegada ho faré, va.
Quan em vaig inscriure a aquesta cursa ho vaig fer pensant en tenir un objectiu en cas de que la Spartathlon no m’anés bé, seria l’excusa per treure’m l’espina, però mira, com són les coses, tot va anar rodat, així que aquí hi vaig una mica de més a més.
En un principi estava apuntat a la cursa open, però aquest any al estar federat, i al ser un campionat del món, entro a córrer per España. Bé, els que em coneixeu ja sabeu que jo no tinc ni pàtria, ni Déu, ni amo, ni bandera, o sigui que m’és igual córrer per la roja, la amarilla o per la negra. Jo córro per mi.
I al final, sigui com sigui, el que serà serà i si més no, un bon entrenament de cara a les 24 hores pista de can Dragó d’aquí tres setmanes. Aquesta prova li tinc un carinyu especial. Córrer durant 24 hores donant voltes a una pista d’atletisme, intentant fer el major numero de kilòmetres possibles em sembla apassionant, ves quina vajanada, però mira, jo ho visc així. Aquest any intentaré els 200km, i aquest és l’objectiu per tancar l’any,  però en qualsevol cas, el que faré es disfrutar del córrer, en qualsevol distància i terreny.

Som-hi!

20 de nov. 2016

CROS DE GIRONA



20/11/2106, Cros de Girona, 4500m. 16è classificat

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